…y arrepentirte después
Prepárate para descubrir por qué hacerlo tú solo y no contratar a un arquitecto puede convertirse en una comedia de errores… con final trágico.
Aquí te dejamos las 10 razones más comunes por las que quienes no contratan a un arquitecto terminan deseando haberlo hecho.
1. Sin planos… solo la idea. Porque nada dice “hogar dulce hogar” como una puerta que no abre porque choca con el refri.
2. Gastos innecesarios. ¿A quién no le encanta comprar dos veces el mismo material? Es como coleccionar errores… pero caros.
3. Problemas estructurales. Grietas, filtraciones y muros que parecen Jenga. Emoción pura.
4. Multas y retrasos. Nada como conocer a todos los funcionarios del municipio porque tus permisos están mal hechos. (¿O no sabías que tenías que tramitarlos?)
5. Diseño incómodo. Pasillos donde no cabe ni tu sombra, cuartos sin luz y ventanas que dan… a la pared del vecino.
6. Tiempo perdido. Improvisar es divertido hasta que llevas tres semanas decidiendo dónde va el maldito apagador.
7. Materiales equivocados. Ese piso “económico” que se raya con solo mirarlo. Un clásico.
8. Conflictos con proveedores. El proveedor que promete entregar el martes… de algún mes. ¿Cuál? Él tampoco sabe.
9. Espacios desaprovechados. Un vestidor que termina siendo bodega, y una bodega que termina siendo… otra bodega.
10. Sin garantías. Si algo sale mal, todos se hacen los ofendidos. “¿Yo? No, yo solo puse el cemento patrona!.”
Entonces…
¿Crées que contratar a un arquitecto es un gasto innecesario?


Conclusión con cariño… y conste que te lo decimos como arquitectos!
Si quieres vivir todo esto… adelante, no contrates a un arquitecto. Pero si quieres reírte por gusto y no por desesperación, mejor trabaja con uno y disfruta tu obra sin dramas. Busca uno dentro de nuestra sección Arquitectos por Estado
Texto por Staff AMX.









