El Xeropaisajismo en Desert City, el jardín del futuro 

Se trata de una modalidad de paisajismo cuyo origen se remonta un prefijo griego xero que significa, seco u árido. En la práctica, se trata de la conjunción del arte y la técnica de recrear la naturaleza con especies vegetales xerofíticas, aquellas que pueden crecer y vivir con poca cantidad de agua.

Por lo cual, las ventajas que tiene el aterrazado en la agricultura,  son las mismas que ofrecen para facilitar el desarrollo de plantas ornamentales en los jardines; mismos que en algunos casos se aprovecha el desnivel para crear increíbles ingenios hidráulicos. Un caso de éxito es el que estudio García-Germán Arquitectos  quienes han sido responsables de diseñar el centro de cactus más importante de Europa: Desert CITY.

Un espacio a pocos kilómetros del centro de Madrid que, no sólo  apuesta por una nueva estética sino que le apuesta a  una postura encaminada hacia la sustentabilidad. Dicho proyecto, parte de un complejo multifuncional de más de 16.000m², presenta en su claustro-invernadero una cubierta tan novedosa como el término así como, una estructura que se sostiene por el principio de la tensegridad, componentes aislados comprimidos –generalmente barras– no se tocan entre sí y están unidos únicamente por medio de componentes traccionados –habitualmente cables– que son los que delimitan espacialmente todo el conjunto.

Además, si pensamos en el cambio climático y la tendencia hacia un planeta eminentemente seco, el jardín del futuro probablemente se parezca más a un ambiente desértico que a los jardines de Versalles.

Sobre GARCIAGERMAN ARQUITECTOS:

Estudio de Arquitectura fundado en 2003 con oficina en Madrid y sucursal en Santander. Cuenta con experiencia internacional en trabajo y docencia, así como con premios nacionales e internacionales por obra construida y concursos de arquitectura. En la actualidad se compone de un equipo de 8 profesionales dirigidos por Jacobo García-Germán. Además, el estudio está dedicado a la explotación de oportunidades prácticas destinadas a conectar los campos de la actividad constructiva y la investigación, en la creencia de que la arquitectura es una actividad de contenido cultural capaz de ofrecer un valor añadido a la ciudad y sus habitantes.