Hiroshi Nakamura junto con su equipo conciben un proyecto donde las experiencias y las emociones del matrimonio dan forma a la propia estructura de la edificación.

Situada en los terrenos de un resort de lujo en Japón, esta capilla de boda diseñada por el equipo del estudio japonés del arquitecto Hiroshi Nakamura, ha sido configurada como una doble espiral formada por dos escaleras independientes. Un espectacular edificio cuya estructura ha sido elevada por encima de los árboles, con una plataforma de observación en una altura de 15,4 metros que ofrece amplias e increíbles vistas al mar.

La estructura conformada por dos escaleras de caracol con sus dos arranques en diferentes lugares que se unen para convertirse en una sola en la parte superior, es la responsable de la carga completa de la edificación, cubiertas, aleros y muros, incluyendo la nave central que contiene asientos para hasta 80 personas.

Junto con un gran tragaluz, las ventanas de cristal entre las escaleras permiten que el espacio interior forje una estrecha relación con el entorno, minimizando la dependencia de la iluminación artificial durante su uso diurno.

El exterior del edificio está acabado con paneles de madera pintada revestidos con una aleación de zinc de titanio, un material elegido debido a su alta resistencia al daño de la brisa marina.

El arquitecto describe el concepto en el que se basa este proyecto como una experiencia de vida, un diseño para el cual se inspiró en las sensaciones de las parejas que lo utilizarían. Este tipo de concepto es una de las más importantes características de la arquitectura japonesa, es por ello que el mismo arquitecto japonés quería que su cultura se viese reflejada en su trabajo.