La casa a intervenir se encontraba sobre un terreno de 2,625 m2 y tenía una construcción de aproximadamente 1,285 m2, una casa con un claro estilo californiano la cual inmediatamente al recorrer y ver los espacios que tenía, se decidió que lo mejor era tirar toda el ala sur que tenía un gran volumen que tapaba toda la luz a la casa.

El cliente requirió un programa relativamente más pequeño a los m2 originales de la casa lo cual dio paso a recortar espacios, e ir haciendo esta especie de cortes que se reflejan en la facha sur-este de la casa la cual enmarca un gran jardín, y debido a que la casa ya estaba en un nivel elevado, no tenía conexión con el mismo por lo que se logró una terraza que uniera todas las áreas de la casa con la copa de los árboles del jardín trasero. El desarrollo de volúmenes sólidos y el cristal dan un juego de espacio negativo y positivo brindando ritmo a la fachada, haciendo los bloques sólidos los que albergan los programas privados y los cristales las áreas públicas.

La fachada sur oeste de la casa daba a la avenida principal del fraccionamiento misma que se encontraba enterrada a 4 m por debajo del nivel de calle, haciendo a la casa vulnerable a la vista tanto del peatón como de los coches que transitan por la calle, se resolvió crear un bloque de piedra enmarcado en acero que aloja las circulaciones verticales de toda la casa y teniendo un papel muy importante sobre la misma, dándole masa térmica ya que al tener un impacto solar por más de la mitad del día se calienta y en la noche sirve como un gran calentador que da una temperatura adecuada a las circulaciones internas de la casa y lentamente se va enfriando debido a su gran masa térmica.

El muro de piedra es un remate visual desde todos los ángulos de la casa, dándole la presencia necesaria aun estando enterrada bajo el nivel de calle y protegiéndola de la calle transitada.

El juego de volúmenes que tiene la casa va desde el más sólido de los elementos como el muro de piedra y gran fachada cerrada a irse de alguna manera descomponiendo y convirtiéndose en bloques de mármol y cristal que reflejan los árboles y vegetación en la fachada trasera de la casa.

En los interiores de la casa podemos sentir la calidez de los espacios aún que podemos observar detalles en acero y una paleta de color neutra que destaca los colores grises.

Sin embargo, los pisos de madera y el cubo de doble altura revestido en mármol con agradables vetas color terracota hacen que la casa siempre tenga entorno cálido.

Podemos observar el cuidado que se tuvo al privilegiar la luz natural, y al mismo tiempo reforzarla con iluminación precisa que destacara el mobiliario, por medio de iluminación directa e indirecta que se observa en los plafones. También se procuró la selección de luminarios decorativos que complementaran los espacios, una de las piezas más destacadas es el luminario que cuelga sobre la doble altura del comedor.

La combinación de las maderas de nogal y parota, y de diferentes estilos para las sillas y sofás hacen la sala, comedor, antecomedor y cocina tengan un hilo conductor sin perder el carácter diferente que se quiso destacar en cada uno de ellos.

 

 

Nombre del proyecto: Real Hacienda III Cañada
Proyecto arquitectónico: Sobrado + Ugalde Arquitectos

Arq. Enrique Sobrado

Arq. Carlos Ugalde

Ubicación: Atizapán de Zaragoza, Estado de México
Año: 2016
Construidos: 1,285 m2
Fotografía: Brenda Martínez

Germán Cuellar