Por Alejandro Fernández del Castillo

En un entorno arquitectónico en el que suelen valorarse la espectacularidad sobre el contenido, el renombre sobre el anonimato y la plasticidad sobre la substancia, existen voces que desde su trinchera luchan de manera constante por generar propuestas arquitectónicas cuya fuerza radica en su capacidad de conectarse con su sociedad, de generar un lazo empático entre sus habitantes y a partir de la conexión entre seres humanos, ejercer el verdadero oficio del arquitecto.

Esta postura más humana y menos material de acercarnos a la arquitectura ha comenzado a posicionarse bajo los reflectores abriendo la posibilidad de generar una reflexión profunda sobre lo que realmente es valioso en el ejercicio de nuestra profesión.

La premisa de la 15ª Bienal de Arquitectura 2016 –Reportando desde el frente-, parte de estos principios buscando difundir propuestas en las que se pelea por mejorar la calidad del entorno construido y por consiguiente, la calidad de vida de las personas que lo habitan.

El hecho de que Alejandro Aravena, director de esta edición de la bienal y autor de la propuesta, haya sido recientemente galardonado con el premio Pritzker de arquitectura, no hace sino dar más potencia al verdadero poder de la arquitectura, su capacidad de penetrar en la esencia del ser humano y tocar el alma de las personas que la habitan mejorando su calidad de vida, influyendo en su entorno día con día transformando así de manera paulatina (o a veces repentina) su personalidad o su actitud, otorgándoles un cambio positivo para el resto de sus vidas.

En el ámbito nacional, la arquitecta Rozana Montiel fue recientemente reconocida por la Architectural League of New York como una de las voces emergentes del 2016 con una serie de trabajos que desde la investigación profunda y rigurosa resultan en propuestas arquitectónicas que si bien no siempre resultan en volúmenes construidos en el sentido tradicional, son intervenciones cuya esencia muchas veces rebasa los límites tangibles de la arquitectura y se enfoca en sus aspectos más espirituales, más humanos, más etéreos, cualidades que le permiten de manera más sensible, acercarse a la esencia humana del habitante de la arquitectura que proyecta.

Esa es la clave para la generación de arquitectura verdaderamente trascendental, conectarnos con nuestros futuros usuarios de igual a igual. Antes de la relación arquitecto-cliente, existe una relación de equidad entre seres humanos que debe explotarse al máximo para poder diseñar proyectos que trascienden en la vida de sus habitantes.

Si no somos capaces de dialogar y sensibilizarnos unos con otros en completa igualdad de circunstancias, nuestra profesión nunca podrá sacudirse esta aura de inaccesibilidad que hace que en algunos sectores sociales, la comunidad misma no considere recurrir a un arquitecto para la solución de sus problemas básicos en materia de vivienda y urbanidad.

e-mail: alexf_email@yahoo.com
Twitter: @alex_fdez

Quien es Alex

¿Quién es Alejandro Fernández del Castillo?

Alex Fdez. del Castillo es arquitecto por parte de la Universidad Iberoamericana. Realizó estudios de posgrado en la Universidad Politécnica de Cataluña y obtuvo su título de Maestro en Nuevas Tecnologías en Arquitectura con mención honorífica por proyecto de investigación centrado en el desarrollo de nuevos sistemas de certificación ecológica de materiales constructivos de última generación en la Universidad Nacional Autónoma de México becado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Se desarrolla en el ámbito editorial publicando para revistas y portales digitales de arquitectura y cultura, y construyendo textos conceptuales para el desarrollo de proyectos de arquitectura para otros despachos. En 2013 es invitado a dirigir el área cultural de la App de arquitectura EDIFY y un año después es Coordinador Editorial de la revista Domus en México, América Central y el Caribe.

En el ámbito arquitectónico colaboró con diferentes arquitectos en la Ciudad de México como Rozana Montiel e Iñaki Echeverría entre otros antes de formar su práctica independiente. Desde 2014 radica en Playa del Carmen desarrollando proyectos de arquitectura y diseño de mobiliario al frente de NETO Arquitectura + Investigación en un esfuerzo por conjuntar el ejercicio creativo del diseño con una fuerte base de conceptos teóricos multidisciplinarios.