Hoy en la arquitectura como en las películas, espacio en el que rendimos culto al cine y lo vinculamos con nuestra amada arquitectura, les haremos una excelente recomendación.

 

Tal vez , algunos lectores, no sean amantes del cine clásico y mucho menos del cine mudo pero este film es algo que ha inspirado a muchos a emprender la carrera de arquitectura a lo largo de varios años.

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Les presentamos Metrópoli, un largometraje de ciencia-ficción realizado por el director austríaco Fritz Lang. La película vió la luz en 1927, dio mucho de que hablar por el mensaje que daba al espectador en una época complicada en Alemania. Cabe señalar que Fritz Lang era nacido en Austria pero de procedencia judía y esto le ocasionó muchos inconvenientes en su vida en el país vecino.

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Para no hacer todo esto muy pesado vamos a lo que nos compete hablando un poco de esta increíble película y decirles que hay algunos datos muy curiosos que les compartiremos a continuación. La fuerte asociación que tiene la película con la arquitectura parte desde el director, que comienza a estudiar arquitectura y más tarde se ve atraído por el medio cinematográfico. Su padre, Antón Lang, fue arquitecto jefe de la ciudad en Viena. Lang fue inspirado para comenzar con su idea, la que más tarde sería un pieza infaltable en el cine de culto, por los rascacielos de la ciudad de Nueva York  contemplados por él  desde el puerto en algún momento de 1924 y por su breve incursión como estudiante de arquitectura.

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Metrópoli, daba a entender que todo transcurre en una gran ciudad. Así es, pero no en una ciudad común sino en una de un futuro no determinado en donde se vive el antisemitismo, y donde existe una condena explícita a la revolución obrera. Se destaca que el diseño visual de los escenarios es de Lang, pero la historia es de von Harbou, aristócrata prusiana y esposa de Lang desde 1922 a 1933.

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Metrópoli, en su premiere alemana, tenía una duración de 210 minutos y luego se acortó  a 92 minutos en su versión para los Estados Unidos. En 2002 recibe una restauración que prolonga su duración a 123 minutos y por último en 2009 se realiza otra restauración pero esta vez en una copia íntegra encontrada en Buenos Aires en el año 2008, que lleva su duración a 143 minutos. Realmente una excelente película y un gran trabajo de los escenarios de Fritz Lang para su época, sin duda un visionario como muchos otros artistas que han dejado su marca.