Nada como el ingenio mexicano…

 

La pareidolia es un fenómeno psicológico que consiste en que la mente convierta una imagen en algo ya conocido, para de esta forma asociarlo con algo reconocible, como cuando encuentras rostros en cosas inanimadas.
A lo largo de México existen diferentes edificios que gracias a su forma  se han ganado diferentes tipos de sobrenombres, completamente diferentes al que les fue designado.
Por ejemplo, en Monterrey existe un edificio que parece una enorme botella de 167 metros de altura (Torre Avalanz, San Pedro Garza García).


Y para hacerle compañía, también hay un gran “Destapador” en el centro de la ciudad (Torre Ciudadana, Monterrey).

 

En el estado de Chihuahua las temperaturas alcanzan los 40° centígrados. Más de uno ha imaginado comerse este cono con una gran bola de nieve (Edificio Gardié, Ciudad Juárez).

También con forma de helado, está este edificio en Tijuana (Cecut, Tijuana).

De igual forma existen dos monumentos que bien podrían pasar por una gran galleta. La conocida “suavicrema” que se encuentra en el Paseo de la Reforma. (Estela de Luz, Ciudad de México).

Y la regiomontana en el corazón de la Macroplaza, que parece ser de naranja (Faro del Comercio, Monterrey).

También la norte del país, se encuentra este empaque de leche (Hotel Palacio del Sol, Chihuahua).


No podíamos dejar de lado a este gigante “Dorito” ubicado en las Lomas de Chapultepec (Torre Virreyes Pedregal, Ciudad de México).

Si has visitado esta universidad, sabes que un “Servilletero” no sólo puede estar en una mesa (Cetec, Monterrey).

Y por último te mostramos a la famosa “Lavadora”  (Edificio Calakmul, Ciudad de México).

Las divertidas formas de estas obras de arte que fungen como hoteles, monumentos, corporativos, escuelas e incluso museos han hecho que nos olvidemos de sus verdaderos nombres, para adoptar unos mucho más fáciles de recordar.