Los alumnos de la UVM se ubicaron entre los primeros 15 finalistas de 470 equipos provenientes de todo el mundo

El Premio Internacional Finsa para Estudiantes de Arquitectura y Diseño 2018 tiene como objetivo fomentar y desafiar a los universitarios a explorar y rediseñar el uso de la madera y otros materiales ecológicos y reciclables en la construcción, ya que ése es el futuro en este sector.

En la edición de este año, el enfoque fue la tendencia social de la interacción entre niños y ancianos. Fue un desafío para los estudiantes y maestros con la tarea de crear un espacio donde ambos grupos pueden pasar el día; en esencia, convirtiéndose en un jardín de infantes y un centro de cuidado diurno para ancianos.

Napaloa: un ‘abrazo’ para tercera edad

El centro comunitario que los hace acredores al premio parte de la premisa de generar un espacio de bienvenida a niños y adultos de la tercera edad.

Los materiales que se propusieron son fibra de celulosa de papel reciclado como elemento aislante, polipropileno, polibutileno y polietileno, que pueden ser utilizados en sistemas de calefacción, tuberías de agua sanitarias, también para la impermeabilización de la azotea y como aislante eléctrico.

Además de ser baratos, estos materiales, desde el punto de vista medioambiental, tienen las ventajas de no ser tóxicos, son químicamente inertes, esterilizables y reciclables. Otros productos propuestos son azulejos con cáscaras de coco, estos fabricados con reciclado de este material, que contribuye a la reducción de residuos y emisiones.

La forma del proyecto arquitectónico es similar a un abrazo, ya que éste es la expresión máxima de fraternidad, seguridad y energía, estimula el cerebro y eleva el estado de ánimo.