La intervención en este edificio de 25 años de antigüedad surge de la decadencia de los materiales y de la necesidad de satisfacer los nuevos requerimientos termo-acústicos. Para lograr esto se implementó una fachada que lo hiciera de una manera pasiva para así también obtener un ahorro de energía y al mismo tiempo la renovación de equipos de aire acondicionado por otros de menor capacidad.

 

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El objetivo fue restaurarle al edificio una imagen actual en las que las tecnologías utilizadas fueran evidentes, dado que al no estar al corriente en con las necesidades requeridas del mercado actual hacia que este ya fuera difícil de rentar. La logística de la obra fue compleja ya que se llevó a cabo sin desocupar las oficinas. Todo el edificio se rediseñó en base a un modulo de cuatro pies por siete pies, y no por seguir un sistema inglés de medidas, sino que todos o casi todos los materiales vienen en estos múltiplos. De esta manera se obtuvo una obra donde todo coincide y el material es usado a su máxima expresión sin desperdicios ni sobre-costos de fabricación especial.

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Las condicionantes físicas se resolvieron haciendo una fachada hermética, y colocando una doble fachada de aluminio, con parteluces horizontales de madera melaminizada (Prodema) que cortan la incidencia de los rayos solares, y cristal laminado (filtrasol y natural) con una película de polivinil-butilo para poder cumplir con estas funciones termo-acústicas. Estos parteluces fueron instalados sobre perfiles de aluminio anclados a la estructura mediante ménsulas de acero, con una separación de 1.22 m de la fachada. En las uniones verticales se empleó un nodo común que favoreciera el desplazamiento de cada una de las partes y que a su vez absorbiera los movimientos que se generan a partir de sismos y los movimientos de contracción y dilatación de esta fachada.

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En planta baja, en una sección del terreno que prácticamente estaba cedida a la vía pública, se creó una veranda logrando la integración de dicho nivel y convirtiendo el área en un espacio privado y rentable. Esto da la posibilidad de que el espacio del piso inferior pueda albergar restaurantes o usos diferentes a las oficinas, aumentando la vida urbana en una zona que viene en deterioro. La inclusión de estos espacios ayuda a que el ciclo de uso del edificio sea más largo en una zona donde en las noches no hay tanta seguridad, atrayendo nuevos habitantes, todo esto en conjunto con el proceso de gentrificación de la zona dado el nuevo valor y potencial adquirido por los bienes raíces que esta promoviendo el rescate y creación de nuevas arquitecturas.

Proyecto: Pascal Arquitectos – Carlos Pascal / Gerard Pascal

Construcción:Pascal Arquitectos / M. Guindi

Fecha de realización: 2005

Ubicación: Av. Ejército Nacional, México, D.F.

Fotografía: Jaime Navarro

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