Egipto fue cuna de una de las civilizaciones más antiguas en la historia de la humanidad. Uno de sus legados más sobresalientes fue su impresionante arquitectura. 

Entre los templos que se construyeron del lado oriental del Nilo, de cara al amanecer, se encuentra el de Luxor, en pleno centro de la ciudad. Del lado contrario, por donde el sol se oculta, yace representando el mundo de los muertos, la tierra en la que se levantaron grandes tumbas y santuarios mortuorios de faraones.

 

Luxor, la ciudad

 

Luxor es la antigua Tebas, la ciudad egipcia que concentra el mayor número de monumentos faraónicos. Su gloria duró 500 años, pero cuando los árabes conquistaron Egipto, en el siglo XVIII, cayó en el olvido. El destino es tan fascinante y misterioso que desde mediados del siglo XIX comenzó a recibir turistas con alma exploradora, incluido el novelista francés Gustave Flaubert. 1,300 años a.C. inició la construcción de este lugar de culto.

El atractivo

 

En sus muros se tallaron bajorrelieves que muestran las victorias de los faraones y su esencia “divina”. Las estatuas colosales (algunas de Ramses II), las calzadas y patios flanqueados de enormes columnas con dinteles de flor de papiro. Originalmente, el conjunto estaba pintado con colores vivos.

Los Dioses

Estaba dedicado a Amón-Ra, el dios sol, con cara de carnero, la deidad más venerada de la “triada tebana”, integrada por él, su esposa Mut y su hijo Jonsu.

 Faraones encargados de la edificación

Fue el Faraón Amenhotep o Amenosis III (Dinastía XVIII), nieto de Tutmosis III, quien ordenó levantar el Templo. Más adelante, Ramsés II (Dinastía XIX) ordenaría su mayor ampliación, incluso Tutankamón participó en la decoración de algunas columnas.

Ramsés el “Grande”

Ramsés II o el “Grande” subió al trono a los 25 años y gobernó durante 60 años. Es el faraón con más imágenes halladas. Uno de sus grandes monumentos es el Templo de Abu Simbel. Su principal esposa fue la famosa Nefertiti. Perteneció a la dinastía XIX, que dominó Egipto durante tres mil años. Su estatua se encuentra plasmada en la entrada de Luxor, en donde luce sentado.

El obelisco perdido

En la portada del templo se alzaban dos obeliscos de unos 25 metros de altura. Uno de ellos es el que adorna la Plaza de la Concordia de París. El segundo obelisco pareció haberse esfumado en la historia.

Avenida de las Esfinges

Lo que fue una ruta procesional flanqueada por más de mil 300 esfinges conecta los templos de Karnak y Luxor. Tiene una longitud de 2.7 kilómetros por 65 metros de ancho, aproximadamente. Gracias a los trabajos de restauración, muchas de estas estatuas ya pueden apreciarse.

Festival de Opet

Se lleva a cabo durante la época de inundación del río. Es una de las pocas ocasiones en las que el pueblo puede observar la estatua de Amón-Ra, resguardada en el Templo de Karnak (a corta distancia). Desde ahí, en compañía de sacerdotes, partía en una barca sagrada hasta el Templo de Luxor para reunirse con su esposa e hijo.

Patrimonio Mundial

El conjunto de los templos de Luxor y Karnak y las necrópolis de la antigua Tebas fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1979.

La leyenda de Alejandro Magno