El origen del azulejo, ya desde su nombre, es controversial.

Están quienes sostienen que la palabra viene del español y que se le dio ese nombre porque las piezas de cerámica eran azules y blancas y quienes xplican que el origen es árabe y que deriva de la palabra az-zulaiŷ, que significa ‘pequeño ladrillo pintado’.

No importa cual sea su origen, sin lugar a dudas es un fiel acompañante de la historia de la arquitectura en nuestro país.

Las primeras técnicas se usaron en España, durante la invasión de los moros. Hay algunos azulejos estampados, otros que tienen relieve, que se lograban con una técnica inglesa llamada tube line, y también están los que se realizaron con transfer printed, a fines del siglo XIX y principios del XX, una técnica a través de la cual también se imprimieron diversas figuras religiosas.

Azulejos catalanes y valencianos conviven con estanníferos franceses, de estilo art nouveau, art déco y con algunos industriales franceses que datan del siglo XIX. Piezas variopintas, manifestaciones artísticas con sabor a mundo, que nos cuentan un relato mientras embellecen la ciudad.

AZULEJOS CATALANES Y VALENCIANOS. Pintados a mano, estos azulejos fueron los únicos que se utilizaron en la época colonial, hasta aproximadamente 1840. Se decoraban sobre una cubierta estannífera (antigua técnica de Cataluña y Valencia) y destacaban por sus dibujos geométricos, con cintillas y flores. En la arquitectura colonial se colocaron principalmente en frisos, patios, corredores y aljibes, ya que se utilizaban no solo por una cuestión estética sino también funcional: evitar que la humedad de los muros dañara los revoques y la pintura.

AZULEJOS ESTANNÍFEROS FRANCESES. Fueron los más utilizados y los más relevantes en la arquitectura uruguaya. Comienzan a usarse en el año 1840, en la Ciudad Vieja, y continúan aplicándose durante el desarrollo edilicio de la capital a fines del siglo XIX. El crecimiento en su uso corresponde al crecimiento de la industria azulejera en la villa Desvres (Francia), que exportaba a Argel y a Montevideo. Entre los años 1840 y 1890 llegó a nuestras costas un gran volumen de azulejos con este origen. Los motivos son mayoritariamente geométricos, pueden encontrarse heráldicos o paisajísticos, aunque también molinos y figuras humanas; todos fabricados en plantilla calada. Una característica a destacar es que el diseño de cada azulejo pierde su individualidad al colocarse en revestimientos o frescos, y genera una nueva imagen, un nuevo dibujo, algunas veces difícil de reconocer.

AZULEJOS ART NOUVEAU. En el art nouveau se deja de lado el estilo clásico y comienza a predominar la naturaleza. Estos azulejos se utilizan a partir del año 1890 y hasta 1930. Su uso fue desplazando al estannífero francés de Pas de Calais, ya que los arquitectos de la época optaron por colocarlos en lujosas residencias. Se trata de azulejos industriales, con excelente calidad de fabricación, perfecta terminación y dibujos en relieve. Si bien el formato más utilizado es el de 15×15 centímetros, también se fabricaron algunos formatos para poder utilizarse en zócalos, filetes y cornisas. Se emplearon varias técnicas para decorarlos: moldeado, tube line, barbotine, pintado a mano, plantilla calada o transfer printed.

AZULEJOS DECORADOS POR TRANSFERENCIA. Son contemporáneos de los art nouveau. Fueron decorados con la misma técnica utilizada en el siglo XIX para la impresión de láminas de libros. Esta técnica de transferencia de origen inglés es considerada un importante invento en la industria del azulejo.

AZULEJOS ART Déco. El art déco es un movimiento que se encuentra íntimamente ligado al diseño interior, gráfico e industrial y a la arquitectura. Se trata de un movimiento decorativista que se impuso en Francia y desplazó al art nouveau. Deja atrás las líneas sinuosas y va por elementos geométricos. No se han encontrado gran cantidad de ejemplares art déco en nuestro país. Al igual que los art nouveau son industriales, proceden de las mismas fábricas, utilizan las mismas técnicas e idénticas medidas.

AZULEJOS DE AUBAGNE Y SAINT ZACHARIE. Pueden verse varios ejemplares de azulejos de esta región francesa en Uruguay. Son piezas lisas o con poco relieve, de bizcocho industrial, muchas de ellas decoradas por la técnica del engobe y otras, aunque las menos, son estanníferas. El azulejo decorado por engobe es de color rojo amarronado, lo que lo vuelve inconfundible. Los diseños son muy variados, de esquemas geométricos, pasando por dibujos idénticos a los azulejos estanníferos franceses hasta figuras inspiradas en la Grecia Clásica.

AZULEJOS VALENCIANOS. Datan de fines del siglo XIX, principios del siglo XX. Presentan varios colores, que se destacan por la diversidad de sus diseños art nouveau, art déco, naturalistas, de inspiración islámica o geométricos, la mayoría realizados a través de la técnica de la plantilla calada. No es frecuente encontrar un dibujo completo en una sola pieza, excepto los referentes a la temática del Quijote de la Mancha. A partir de 1920 se producen cambios arquitectónicos profundos, y eso lleva a un uso de los azulejos más espontáneo y su aplicación se torna más decorativa que funcional.

AZULEJOS SEVILLANOS. Se comienzan a importar en la década de 1920 y 1930, y aparecen decorando el interior de las residencias aunque también las fachadas y los jardines de viviendas urbanas y rurales. Además estos ejemplares pueden encontrarse formando murales. Estos azulejos son industriales, tienen distintos tamaños y exhiben diversas técnicas. Algunos se destacan por su colorido, y otros, como los de la fábrica Montalvan-Triana, por tener dibujos pintados a mano. La temática del azulejo sevillano es variada: ornamentos del gótico tardío, motivos islámicos, modelos renacentistas italianos o religiosos y mitológicos, solo por nombrar algunos. También hay ejemplares que reproducen escenas del Quijote.