Dirigido por Isaac Niemand, este filme retrata el fenómeno arquitectónico del artista autodidacta boliviano, elegido por ArchDaily “uno de los líderes que nos inspiraron” en 2015. 

A través del filme Cholet: The Work of Freddy Mamani, la discografía de Moby se cruza con los sonidos de la naturaleza boliviana en el altiplano, para ofrecer a los espectadores un recorrido por El Alto, la ciudad a mayor altura del mundo. La cinta comienza con cuidadas tomas de la ciudad mientras una voz en off habla aimara, una de las lenguas andinas en peligro de extinción.

La obra de Mamani se inspira en su propia cultura e iconografía, y la de los Tiwanaco. Cuando es consultado en una radio local sobre la relevancia del mundo aimara en su trabajo, Mamani responde: “Mi trabajo es una restauración de nuestros valores. La recuperación de nuestra identidad”.

No obstante, Mamani no se escapa de la crítica, y su idiosincrasia se convierte en motivo de controversia en más de algún sentido: Gastón Gallardo, Decano de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés —alma máter de Mamani— interrumpe en el filme para recordarnos que Mamani no es un arquitecto certificado, sino un constructor e ingeniero civil. Gallardo denomina el trabajo de Mamani como algo “más decorativo que arquitectónico” y al igual que otros profesionales entrevistados en la película, él no cree en las referencias de Mamani.

El documental de Niemand orilla a pensar sobre lo que consideramos como verdadera arquitectura: ¿de dónde viene la validación?. Mamani no es un arquitecto oficial, pero la gente de La Paz llama al trabajo de Mamani como “arquitectura aimara” y cuando la gente investigue sobre arquitectura aimara —ahora y en el futuro— descubrirán su obra.

 

Cabe destacar la travesía de Freddy Mamani, quien desde que era niño, en sus vacaciones jugaba con los montes de ripio, cemento y arena con los que trabajaba su padre. De albañil se interesó por dar un paso más adelante y terminó estudiando ingeniería, construcción y recientemente, arquitectura.