Esta es una casa muy especial, entre otras cosas, porque su principal habitante, además de la familia que aquí tiene su hogar, es un árbol.

Detengámonos un momento en el emplazamiento y observemos que esta vivienda da la impresión de estar en desacuerdo con la calle. Ahora bien, aún cuando a primera vista así parece, se trata de exactamente lo contrario. Es decir, dado que su eje longitudinal se orienta en el sentido este-oeste (perpendicular a la calle), y dado también que la disposición más favorable para la casa es norte-sur, se decidió que la edificación, de acuerdo con lo anterior, mirara hacia su interior en lugar de al exterior.

En este sentido, la casa no se encuentra en conflicto con la calle, lo que sucede es que en lugar de mirar directamente hacia ella, el proyecto dialoga con la calle a través de la creación de un umbral  -un espacio de transición entre el edificio y la calle- que contribuye a cambiar de ritmo en dirección al ingreso. Asimismo, es importante señalar que subyacente al umbral, se encuentra la convicción de que cada proyecto, sin importar cuan pequeño sea, tiene una responsabilidad hacia el espacio público, hacia la ciudad.

Por otra parte, la decisión de dirigir la residencia hacia su interior determina el partido; en un sentido muy general, el esquema principal es una figura en “L”. Así, su sección más pequeña comprende el ingreso y la estancia familiar, mientras que la sección más larga de la figura —que acompaña el jardín— alberga la cocina, el comedor, la sala y la terraza.

Entre ambas, se encuentra la clave espacial que articula la casa tanto en el sentido horizontal como en el vertical, al tiempo que constituye la singularidad primordial de este proyecto. Nos referimos al único lugar de la casa en donde encontramos una doble altura, y ello obedece a que contiene un maravilloso árbol que acompaña a la ventana más alta. Se trata, justamente, de la ventana que conduce, a través de su celosía, al jardín. Dicha celosía, diseñada por el artista Adrián Guerrero, filtra la luz descomponiéndola en una miríada de rayos luminosos cuyo vaivén establece la tonalidad para la particular atmósfera de este hogar.

Tanto la luz que se filtra a través de la obra artística, como el árbol, pretenden ser recordatorios diarios del tiempo. Así como la arquitectura atestigua el espacio, el árbol es un testigo del tiempo. Es decir, el árbol es el cómplice de la casa, acompañará a la familia y envejecerá con ellos, compartirá sus vidas, sus sueños y recuerdos. Es por ello que esta es una casa muy especial, entre otras cosas, porque su principal habitante, además de la familia que aquí tiene su hogar, es un árbol.

Texto por Juan López Vergara Newton

 

FICHA TÉCNICA

  • Ubicación: Paseo del Támesis #13, Frac. Puerta Aqua, Zapopan, Jalisco, México.
  • Fecha: Proyecto: 2011 / Obra: 2016
  • Autores: Agraz Arquitectos SC. / Ricardo Agraz
  • Gerente de proyecto: Leticia Macias / Miguel Sánchez
  • Colaboradores:
  • Jessica Magaña
  • Erick Martínez
  • Juan Antonio Jaime
  • Alejandra Naranjo
  • Javier Aguirre
  • Araceli González
  • Cristina Medina
  • Rafael Betancourt
  • Sebastián Manzo
  • Gerardo Hernández
  • Martín G. Vega
  • Miriam G. Estarrón
  • Construcción:
  • Calca constructora
  • Ing. Cesar Alcaraz
  • Arq. Roberto Álvarez
  • Fotografía: Mito Covarrubias / Nicolás Covarrubias
  • Renders: RM3 Studio
  • Metraje
  • Área terreno: 612.72 m2
  • Área construida: 573.45 m2
  • WEB: agrazarquitectos.com