Ciudad Satélite, como su nombre lo indica, fue concebida por Mario Pani como una ciudad satélite de la ciudad de México en 1954. La principal avenida que conecta estas dos urbes, el Periférico, solía estar flanqueada por campos, y una gran escultura urbana de Mathias Goeritz y Luis Barragán marcaba el acceso a la ciudad. No pasó mucho tiempo antes de que el crecimiento de la mancha urbana de la ciudad de México alcanzara a Ciudad Satélite, la engullera y continuara causando estragos en su camino. El Periférico pronto se convirtió en una comunicación precaria y graves problemas de tráfico hicieron esta zona de muy difícil acceso.

 

Quienes viven en Satélite siempre han sido considerados fuereños. Este complejo los hace invadir los restaurantes, tiendas, bares y clubs nocturnos del centro de la ciudad por una frustrada necesidad de experimentar la “pertenencia”. Al comprender esto, los dueños de un restaurante y club nocturno muy elegante y exitoso consideraron abrir una sucursal de su negocio en esta parte de la ciudad. Lo razonaron así: “¿Por qué no llevarle a la gente de Satélite lo que tan desesperadamente busca fuera de su territorio?”.La premisa detrás del diseño del Hookah Lounge es una fusión del estilo árabe tradicional con una mirada contemporánea.

Se organizó un concurso para su nueva sede y fuimos invitados a participar. Las breves bases del concurso especificaban que los interiores debían pensarse en un estilo árabe moderno. Nunca habíamos realizado el diseño de interiores de un proyecto con un estilo predeterminado en mente. El problema con el estilo es que se centra en el reconocimiento visual de un evidente patrón repetitivo. La innovación se restringe a una reinterpretación de un número limitado de variables y la arquitectura se reduce a un juicio estético. Por desgracia, en México, la arquitectura ha sido dominada durante décadas por la búsqueda de un verdadero “estilo mexicano contemporáneo”. Pero este problema no parece limitarse sólo a México: la arquitectura contemporánea internacional pareciera estar monopolizada por la persecución predominante de un estilo único y sin precedentes.

¡Curiosamente, y para nuestra verdadera sorpresa, ganamos el concurso! Durante el proceso de desarrollo de los planos de construcción, un conocido de nuestros clientes los convenció de que el estilo de su nuevo restaurante no funcionaría en Satélite. Les argumentó que esta zona de la ciudad siempre ha estado dominada por un sentimiento más disco de los años setenta. Nuestros clientes pidieron que se hicieran estos cambios. Estábamos bastante confundidos por el resultado, pero a ellos les encantó. Un mes antes de iniciar la construcción, se nos pidió fusionar ambos estilos, pues sentían que la esencia de su marca se había diluido y vuelto irreconocible. De nuevo accedimos. ¿Por qué no? La arquitectura se reduce a un juicio estético, todos los argumentos subjetivos son válidos.

El resultado final fue una extraña orgía ecléctica de extravagancia visual. Lo que nos mantuvo motivados fue la ambición social que pretendía lograr. Sólo podíamos esperar y ver.

bunkerarquitectura.com