Europa  fue la cuna de nuevas corrientes arquitectónicas que buscaban diseñar un estilo constructivo propio del nuevo siglo en una etapa en que la arquitectura parecía definirse solo por neos. Se estaba materializando una reacción contra los gastados valores tradicionales, también en lo estético.

A diferencia del movimiento moderno de la Escuela de Chicago, que cuida tanto la técnica como la forma; los modernistas no consideraron a aquellas su prioridad, aunque no las dejaran a un lado. Podemos considerar al Art Nouveau el primer programa internacional para la renovación de la arquitectura y también la primera etapa de la arquitectura moderna europea.

Sus cultivadores reaccionaron contra los cánones de la Escuela de Bellas Artes francesa y su clasicismo y se inspiraron, en cambio, en los postulados de teóricos decimonónicos como Ruskin, Morris o Viollet le Duc, quien fomentó un nuevo estilo basado en la expresión directa de las posibilidades constructivas de los materiales contemporáneos, como el hierro. Morris fue, por su parte, precursor de la idea de que los objetos de uso diario debían y podían contar con una calidad estética y moral.

El Modernismo se inició en el ámbito del diseño y también nació como reacción a la industrialización. Una de sus pretensiones iniciales era liberar a la humanidad de las consecuencias antihumanistas de la tecnología. Para muchos de sus artistas, la máquina era obra del demonio y urgía restablecer la vida en la naturaleza y el trabajo artesanal. Mantuvieron las distancias con la técnica hasta que se dieron cuenta de que el progreso era irreversible.

En lo estrictamente arquitectónico, el Modernismo preparó el terreno para construcciones que conciliaran materiales modernos y función constructiva. Supuso la combinación de todas las artes y la configuración de la obra de arte total: se ocupa de continente, contenido, mobiliario, decoración y detalles de la construcción. La Bauhaus se guiaría por convencimientos similares.

VÍCTOR HORTA, LA MODERNIDAD VEGETAL


Horta, nacido en Gante en 1861, estudió arte en la Escuela Local de esa ciudad belga y después se trasladó a París y a Bruselas. Fue delineante en el estudio de un arquitecto neoclásico.

De 1892-1893 data su Casa Tassel en Bruselas, que le convirtió en arquitecto de renombre. Edificio entre medianeras, se construyó en un solar estrecho y cuenta con dos fachadas: la principal y la posterior. Su interior sintetiza arquitectura y artes decorativas: el suelo está hecho de mosaicos y las paredes se ornamentan con elementos florales que forman curvas. La balaustrada y los capiteles también se decoran con curvas y contracurvas. Juegan un rol dominante las formas vegetales.

La preciosa escalera se caracteriza por su estructura de hierro vista compuesta por tubos metálicos cuyas curvas sinuosas representan los mismos motivos vegetales de la pared, el suelo o la barandilla. Así dota al hierro de expresividad, recordando los experimentos de Le Duc.

VAN DE VELDE, LA ESTRUCTURA EXPRESIVA

Antes de interesarse por la arquitectura, Van de Velde, nacido en Amberes en 1863, lo hizo por la literatura, la escultura y la pintura, y le fascinaron los impresionistas. A fines del s XIX se dedicó a las artes aplicadas y tomó influencia de Morris. De nuevo Morris como pope.

Después se lanzó a intentar crear obras de arte total y primero lo intentó con su propia casa, llamada Bloomenwerf, en 1895. Sus muros, al exterior, tenían forma poligonal y también se ocupó de diseñar su interior, desde el mobiliario a la tapicería pasando por los pomos de las puertas.

Van de Velde defendió la producción en masa por parte de la máquina, abriendo un control de calidad estricto, y distinguió entre ornamentación (añadida e innecesaria) y ornamento (medio para mostrar las fuerzas estructurales y la función de una forma). También se interesó por la expresión de las estructuras y dejó a la vista muchos elementos de las instalaciones, algo en aquella época novedoso.

Tuvo, como Horta, ideas socialistas y preocupación y esperanza por que la producción industrial fuera accesible a las grandes masas, pero trabajó para un reducido número de clientes privados.

GUIMARD, MODERNISMO EN EL METRO

Guimard no era belga sino parisino y fue fundamentalmente un artista decorativo, familiarizado con el racionalismo gótico de Viollet Le Duc y con el movimiento arts and crafts británico; también conoció las construcciones de Horta en Bruselas y de Mackintosh en Glasgow. De ellos tomó influencias, creando peculiares formas de expresión propias que dejó ver en el Hôtel Guimard o la entrada del Castell Berenguer.

Su obra más conocida son las bocas del metro de París, con formas inspiradas en la naturaleza en sus arcos. Las produjo en hierro y en serie mediante moldes.

MACKINTOSH, YUXTAPOSICIÓN DE FUNCIONES

Realizó su obra en Escocia y creó un estilo muy original, cumbre del Art Nouveau británico. Se le considera precursor de la arquitectura racionalista del s XX.

En paredes y vidrieras dispuso formas planas, alargadas, graciosas y estilizadas. Sus curvas, cuando las traza, evocan a Klimt. De hecho, el círculo vienés mostró mucho interés por Mackintosh y su estilo menos exuberante y más comedido.

También en 1897, recién entrado en la veintena, ganó Mackintosh un concurso para diseñar la Escuela de Arte de Glasgow. Diseñó una yuxtaposición de ambientes de distintos tamaños y calidades de luz según la función de cada parte. La yuxtaposición de los interiores se hace patente al exterior y los grandes ventanales se marcan en la mampostería del muro.